¡Nos estamos quedando sin agua!

De acuerdo con un estudio realizado por la OMS, se estima que más de 2.1 billones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable. Así mismo, hace unos años la ONU determinó una serie de metas para el desarrollo sustentable para el periodo 2015-2030, siendo la sexta meta el asegurar el suministro de agua para todas las personas. Este año, reportaron que no hemos avanzado en esta meta y, por el contrario, para el 2050 la mitad de la población mundial podría no tener acceso a este valioso recurso [1].

Se considera que las principales causas de la creciente escasez de agua son el aumento de la población y el cambio climático. Así mismo, la mayor cantidad de agua potable es utilizada en la agricultura e industria alimentaria, así que a medida que la población aumenta más agua es utilizada para satisfacer la demanda de alimentos [2]. De la misma forma, la creciente demanda energética nos ha empujado a un ciclo vicioso en el que utilizamos agua para regar campos de los cuales obtendremos biocombustible o creamos presas para producir energía eléctrica que luego será utilizada para extraer agua de los mantos acuíferos, en lugar de utilizar los recursos de una manera más eficaz.

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Foto: Shutterstock

Una de las principales consecuencias de la falta de acceso al agua son afectaciones a la salud, dentro de las cuales destacan infecciones gastrointestinales. Estas enfermedades son una de las principales causas de muerte en países en vías de desarrollo, donde se estima que 2000 niños mueren diario como consecuencia de beber agua contaminada [3,4].

A nivel mundial, los países africanos encabezan la lista de países con el porcentaje más bajo de acceso al agua potable, siendo Eritrea el país más afectado, en donde sólo el 19% de la población tiene acceso al agua. Mientras tanto, México es uno de los países donde más ha aumentado el acceso al agua en los últimos años, llegando a poco más de 33 millones de mexicanos, lo cual representa un 98.3% de la población [3].

Con esto en mente, se han desarrollado nuevas tecnologías que permitan el acceso a agua potable de una manera sencilla. Un ejemplo es el P&G packet, desarrollado entre P&G y la CDC, el cual es un purificador de agua que remueve de manera eficaz el 99.99% de los microorganismos causantes de enfermedades gastrointestinales, así como la suciedad y otros contaminantes en el agua [4]. Esta tecnología funciona gracias al uso de agentes floculantes que promueven la agregación molecular, los cuales provocan que las partículas en suspensión se acumulen formando una masa que puede ser filtrada fácilmente [5].

Finalmente, necesitamos reconocer que, así como tenemos derecho a tener acceso a agua limpia, también somos responsables de hacer buen uso de este valioso recurso, aprovecharlo de manera eficiente y preservarlo para las próximas generaciones.


Referencias:

  1. United Nations, Sustainable development Goal 6, Synthesis Report on Water and Sanitation. 2018
  2. Schewe, J., et al. Multimodel assessment of water scarcity under climate change. Proceedings of the National Academy of Sciences. 2014. 111(9), 3245-3250.
  3. WaterAid. The Water Gap: The State of the World’s Water 2018. 2018.
  4. P&G Health Sciences Institute. Safe Drinking Water. 2018
  5. Lougheed, T. A clear solution for dirty water. Environmental Health Perspectives. 2006 114(7), A424.

 

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