La Agricultura y sus formas

El 16 de Octubre se celebra el día mundial de la alimentación. Con la fecha a la vuelta de la esquina, escribo sobre las principales variantes de agricultura intensiva y cómo se pueden comparar a nivel productivo y sustentable.

Actualmente la agricultura se maneja mayoritariamente bajo el modelo de agricultura convencional, la cual se caracteriza por el manejo de cultivos mediante insumos externos como pueden ser pesticidas, fertilizantes minerales, hormonas sintéticas, etc.; el objetivo principal si no es que el único es generar la mayor producción posible, sin considerar puntos críticos de sustentabilidad.

A su vez, han tomado relevancia otros dos modelos de trabajo, agricultura de conservación y agricultura orgánica, en ambos casos se plantea el aprovechamiento de los recursos disponibles considerando el valor ecológico de los mismos. En agricultura de conservación se trabaja el suelo bajo la premisa de minimizar los cambios abruptos en la estructura de este, disminuyendo la labranza o eliminándola por completo; a su vez se implementa la rotación de cultivos y la cobertura del suelo con residuos derivados del mismo cultivo. La agricultura orgánica busca desarrollar sistemas de producción que aprovechen relaciones ecológicas complejas, involucrando redes del tipo tróficas para evitar el requerimiento de insumos externos (1–3).

En la última década el estudio de suelos y producción primaria ha aumentado de forma considerable gracias a la implementación de la biología molecular y el aprovechamiento de herramientas estadísticas; involucrando diferentes disciplinas en la tarea de describir y entender los fenómenos ecológicos relacionados a estos campos de estudio.

En cuanto a la importancia de la producción en la agricultura se pueden formular dos objetivos, se debe de garantizar el abasto global y se debe mantener dicho abasto; el crecimiento de la población y de la demanda de alimentos aumenta año con año, se prevé que la demanda para el año 2050 sea 100% mayor a la que se tenía en 2005 (4). Esto genera incertidumbre sobre cómo se puede cubrir la demanda que aún hoy en día no hemos saciado.

young tomato

Con esta idea en mente se ha dado un incremento en el número de publicaciones relacionadas a la comparación de rendimientos entre los diferentes formatos de agricultura; Samuel Knapp y Marcel van der Heijden (2018) realizaron un metaanálisis comparando 193 publicaciones con 2896 comparaciones relacionadas a la agricultura orgánica, de conservación y a la convencional, reportaron datos con gran valor aportando, además, interesantes conclusiones.

Para este metaanálisis acuñan dos términos para determinar la estabilidad del rendimiento de los cultivos, estabilidad absoluta que refiere a la desviación estándar del rendimiento a través de los años, y la estabilidad relativa que equivale al coeficiente de variación siendo este la variabilidad dividida entre los años. La estabilidad del rendimiento es de suma importancia para generar predicciones sobre productividad y eficiencia de los recursos involucrados.

Entre los resultados que reportan se encuentra la comparación directa de la estabilidad de rendimiento entre agricultura orgánica y convencional donde encontraron que la estabilidad relativa de los cultivos bajo el modelo convencional es 15% mayor que en la agricultura orgánica, esta variabilidad la relacionaron a la fertilización de Nitrógeno y Fósforo tomando en cuenta que los cultivos orgánicos al seguir un programa de fertilización equiparable al convencional la estabilidad relativa no variaba de forma significativa.

En cuanto a la comparación entre la agricultura de conservación y la convencional refieren que la rotación de cultivos y el manejo de residuos sin labranza no modifica la estabilidad del rendimiento de forma significativa, aun así, al evaluar la estabilidad de cultivos sin labranza pero sin rotación ni manejo de residuos la estabilidad relativa disminuyó 23% a comparación de la agricultura convencional; sobre estos resultados se debe de tomar en cuenta que la cantidad de información utilizada para el metaanálisis fue solamente de 11 publicaciones lo que disminuye su robustez (5).

Knapp y van der Heijden destacan la importancia del concepto estabilidad de rendimiento y ampliar el estudio de este, con el objeto de lograr discernir qué formatos de agricultura son los adecuados para lograr cumplir con la creciente demanda alimentaria.

sliced fruit stall

De igual manera hacen mención a las diversas implicaciones que tienen los modelos de agricultura y como la agricultura orgánica junto con la de conservación buscan el desarrollo sustentable dirigiéndose hacia una estructura de economía circular disminuyendo radicalmente los insumos externos requeridos para la producción.

Para concluir me queda cerrar con mi opinión sobre las implicaciones de esta información, si bien en la actualidad requerimos y tenemos sistemas de producción estandarizados por no decir garantizados, la agricultura es uno de los sectores productivos de los que algunas veces no tenemos la capacidad de garantizar, ya que depende de una red muy compleja de factores que aún está precoz en cuanto a su entendimiento. Una de las formas que hemos encontrado como sociedad para tener “seguridad alimentaria” es la agricultura convencional donde nos encontramos con sistemas de producción intensiva que muchas veces están a merced de plagas, sequías, inundaciones, etc., y a su vez provoca un severo impacto ambiental; en resumen, la agricultura convencional ha logrado “cubrir” la demanda humana hasta ahora. El siguiente paso sería que la agricultura cubra a su vez la demanda ecológica, hacerla parte del sistema natural; buscando y diseñando estructuras de producción de tal forma que no solo sea aprovechado por un nodo en la red.


Referencias:

  1. Bender, S. F. & van der Heijden, M. G. A. Soil biota enhance agricultural sustainability by improving crop yield, nutrient uptake and reducing nitrogen leaching losses. J. Appl. Ecol. 52, 228–239 (2015).
  2. Bennett, A. J., Bending, G. D., Chandler, D., Hilton, S. & Mills, P. Meeting the demand for crop production: The challenge of yield decline in crops grown in short rotations. Biol. Rev. 87, 52–71 (2012).
  3. Dias, T., Dukes, A. & Antunes, P. M. Accounting for soil biotic effects on soil health and crop productivity in the design of crop rotations. J. Sci. Food Agric. 95, 447–454 (2014).
  4. Tilman, D., Balzer, C., Hill, J. & Befort, B. L. Global food demand and the sustainable intensi fi cation of agriculture. 108, (2011).
  5. Knapp, S. & van der Heijden, M. G. A. A global meta-analysis of yield stability in organic and conservation agriculture. Nat. Commun. 9, 3632 (2018).
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